Entrevistador: Daniel López García 

Entradilla:

Libros en Acción ha publicado el pasado junio en formato e-book la primera traducción al castellano, actualizada y ampliada, del libro “Compartiendo la cosecha. Agricultura Apoyada por la Comunidad: una guía ciudadana”. El texto, publicado inicialmente en 1997, ha sido denominado “la biblia de la Agricultura Sostenida por la Comunidad”, y desvela con detalle, flexibilidad y una impresionante riqueza de experiencias, los principales debates prácticos y teóricos alrededor de la creación de este tipo de experiencias de relación directa entre producción y consumo. La ASC va mucho más allá de los grupos de consumo, y constituye un movimiento social que podría suponer más de 15000 experiencias en todo el Mundo.

Elizabeth Henderson, autora del libro, es agricultora ecológica desde hace más de 30 años, activista incansable por la sostenibilidad y la justicia alimentarias, y presidenta de honor de la Red Internacional Urgenci de Agricultura Sostenida por la Comunidad. Desde el Área de Agroecología de Ecologistas en Acción hemos tenido el gran placer de entrevistarla con ocasión de la publicación.

 

DL: ¿”Agricultura Sostenida por la Comunidad”, o “comunidades sostenidas por la agricultura”? ¿Que significan para ti las siglas “CSA[2]”?
Desde sus orígenes en Japón, la Agricultura Sostenida por la Comunidad (ASC) se ha presentado como una alternativa a la agricultura convencional, industrial y química. ASC es una idea: un concepto tremendamente flexible para una nueva conexión entre producción y consumo alimentarios, y un sistema alternativo de distribución basado en valores comunitarios. La economía de la venta directa convierte esta propuesta en un beneficio mutuo para las personas agricultoras y quienes consumen sus alimentos. La productora recibe un precio decente y la consumidora paga menos, ya que no hay intermediarios. Para la agricultora, los grupos de ASC ofrecen la posibilidad de un amplio apoyo de un grupo de personas que cuidan de forma genuina de la supervivencia de la granja, y que quieren compartir los riesgos que comporta la producción agraria. Las personas consumidoras reciben, por su parte, la oportunidad de conectar con la tierra, conocer y confiar en la gente que produce los alimentos que consumen, apoyar la economía local, y convertirse a sí mismas en co-productoras. Y esta es la posición más poderosa y llena de sentido para la gente que está haciéndose responsable de una de las necesidades más básicas de los seres humanos.

Una cualidad maravillosa de los grupos de ASC en los Estados Unidos es que no hay un molde único ni una forma ortodoxa de llevar a la práctica esta idea, ni patentes en el uso del término, ni ningún tipo de certificación. ASC es un concepto flexible: gente que quiere comer alimentos producidos localmente vinculándose con una persona agricultora o un grupo de ellas. Como resultado de ello, no hay dos proyectos iguales. Esto se vive epecialmente en el caso de granjas que de forma individual o en pequeños grupos producen alimentos de forma exclusiva para completar las “cestas” de verduras para los miembros de un ASC, lo que en Francia se denomina un AMAP[3] integral. En estos casos el modelo de ASC abre el camino para una diversidad aun mayor de formas.

La Agricultura Sostenida por la Comunidad es uno de los ejemplos más extendidos de economía solidaria en acción. Supone la única forma de venta directa de alimentos en la que las personas consumidoras acuerdan compartir los riesgos de la producción con las productoras. Esto se realiza, por ejemplo, al pagar los alimentos por adelantado y aceptar las fluctuaciones en la diversidad y la cantidad de alimentos recibidos, en relación con las fluctuaciones del clima. Lo que es especialmente notorio en estos tiempos de cambio climático.

Los detalles acerca de como funcionan los grupos de ASC son diferentes en cada territorio, pero los principios subyacentes y los valores son compartidos. En países como Francia y China, la ASC es entendida como una forma de apoyar la agricultura campesina, tanto por sus ricos tesoros culturales y gastronómicos como por la voluntad de empoderar a las comunidades cuyas formas de vida en el campo están amenzadas por las formas “modernas “ de producción. Sin embargo, el atractivo de la ASC en los Estados Unidos se encuentra en su potencial para sostener la agricultura familiar, a la vez que permite a las personas que residen en ciudades satisfacer su necesidad de “conectarse” con la tierra.

Por último, la ASC es una parte importante de la lucha mundial por la soberanía alimentaria liderada por la Vía Campesina[4], el movimiento internacional e intercultural que incluye a 164 organizaciones locales y nacionales que representan cerca de 200 millones de personas agricultoras. Las prácticas agrarias ecológicas y regenerativas, combinadas con la venta directa y el uso de la tecnología de social media más avanzada nos da la oportunidad de construir el sistema alimentario que sustituirá al actual.

DL: Han pasado ya 20 años desde la primera edición de “Compartiendo la cosecha”. ¿Cual crees que ha sido el impacto del libro? ¿Por qué crees que el libro es aún actual?

Por ahora, el sistema alimentario global está poniendo en serias dificultades a las granjas de agricultura familiar en todo el planeta. Sufren presiones como la contaminación química o transgénica, presiones económicas para reducir los precios, o competir con la comida barata producida de forma industrial y con regímenes laborales inspirados en las plantaciones de esclavos. La ASC surgió de esta crisis de la agricultura familiar, una crisis de seguridad alimentaria con la amenaza del hambre en todos los continentes, común a las economías del  primer y tercer mundo, y que continúa intensificándose. La crisis climática, con el clima fuera de control, solo hace que estas presiones sean más fuertes. Si bien la ASC no resuelve todas estas crisis, las ventas directas de la agricultura familiar, los proyectos de agricultura cooperativa, o los grupos de gente que comprenden lo que está ocurriendo y están compartiendo los riesgos del clima permiten a estas granjas y proyectos sobrevivir. Mi libro ha aportado a las personas agricultoras y a las organizaciones ideas para crear proyectos vibrantes que son suficientemente resilientes como para mantenerse por muchos años.

DL: La ASC se está volviendo cada vez más popular entre los movimientos sociales alimentarios, pero también en los círculos académicos y entre algunas autoridades globales como la FAO. La Red Internacional “Urgenci” de Agricultura Sostenida por la Comunidad[5], y tu como su presidenta de honor, habéis estado trabajando muy duro por promover la ASC como una herramienta para la sostenibilidad de los sistemas alimentarios. Además, tu libro ha sido ya traducido a 5 idiomas. ¿Cual es el desarrollo actual de la ASC en el Mundo, desde las perspectivas cuantitativa y cualitativa?

No existen datos definitivos del número de ASC en el mundo. Urgenci calcula que hay 2000 en Francia y otros 4000 en otros países europeos. Una encuesta del Departamento de Agricultura de Estados Unidos nos permite pensar que hay en este país más de 7300 proyectos, con un tamaño medio de entre 50 y 100 familias en cada uno de ellos. En China, los ASC se están expandiendo de forma muy rápida desde los primeros proyectos en 2008, y hoy podrían ser más de 500.

Los ASC varían en su tamaño, desde las tres “cestas” hasta más de 3000. Cada vez hay disponibles más tipos distintos de participaciones en ASC: herboristería y especias; conservas lacto-fermentadas; snacks asiáticos; tejidos de alpaca y ropas; muchos tipos de carne fresca o congelada; huevos; leche de cabra; frutos rojos de autocosecha; vino; flores; pan; comidas precocinadas; y algunas granjas incluso ofrecen cubrir la totalidad de las necesidades alimentarias de una familia a lo largo del año. Según se expande la ASC, también hay más tipos de organizaciones promoviéndola, como los huertos urbanos, ONGs, programas universitarios, iglesias, campamentos de verano y recientemente también granjas convencionales. Algunas granjas lecheras de los Estados Unidos, bajo una fuerte presión vía precios, están incluyendo a los grupos de ASC para diversificar sus producciones. También podemos encontrar proyectos sociales que incluyen la ASC entre sus acciones, como el Huerto para Personas Sin Techo de Santa Cruz (California), que ofrece formación y trabajo pagado para personas sin techo.

DL: ¿Cuales son los principales retos que afronta la ASC para un salto de escala en los sistemas alimentarios locales y sostenibles, y llegar a ser un modelo generalizado para alimentar a las poblaciones rurales y urbanas?

Uno de los principales retos en muchos países es el acceso a la tierra. El precio de la tierra dentro y cerca de las ciudades, e incluso en el medio rural, se ha vuelto demasiado caro para las rentas agrarias. El acaparamiento de tierras por parte de fondos de inversiones y gobiernos está desplazando a las poblaciones rurales e intensificando la consolidación de la propiedad de la tierra en manos de gente que no vive ni planea en ella, para quienes la tierra es una mercancía para controlar o con la que especular.

En el lado positivo, como demuestra “Compartiendo la Cosecha”, hay muchas personas agricultoras y campesinas que han creado formas de cultivar sin dañar a la tierra, combinando las prácticas tradicionales con innovaciones comunitarias y avanzadas tecnologías de comunicación. Pero aún no hay suficiente gente que pueda acceder a la tierra y al resto de recursos necesarios para alimentar a la creciente población del Mundo.

DL: ¿Que alianzas crees que serán clave de cara a lograr este objetivo? ¿Cómo desarrollar estas alianzas?

Hay algunos grupos y organizaciones muy significativos que ya están trabajando en la escala mundial para crear alternativas alimentarias y agrarias: La Vía Campesina, La Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Ecológica[6], Urgenci… así como grupos de personas agricultoras, ecologistas y consumidoras en muchos países. También se da una conciencia creciente acerca de los vínculos entre alimentación y salud, y más recientemente, entre la salud del suelo y la salud humana. El momento está maduro para construir alianzas con todos los sectores sociales implicados en temas de salud, así como con los relacionados con los servicios sociales.

En los Estados Unidos, los resultados de las últimas elecciones presidenciales han desvelado el camuflaje de las reglas brutales que imponen las clases altas, y han generado resistencias masivas. Entre el 99% de la población que está abajo, la conciencia está creciendo desde la transversalidad de las distintas formas de descontento y opresión. Hay muchas oportunidades de construir alianzas entre grupos sociales que han desconfiado profundamente entre sí por buenas razones históricas. Recientemente, el movimiento de la agricultura sostenible se ha levantado finalmente para defender los derechos de las personas jornaleras. Así es como se pueden construir alianzas: cuando la gente entiende cómo sus propias necesidades conectan con las de otros grupos sociales, vencerán a la desconfianza y se levantarán en solidaridad.

[1]              Este artículo saldrá publicado en la revista “El Ecologista”, nº 93, verano 2017. https://www.ecologistasenaccion.org/rubrique124.html

[2]              Del inglés: “Community Supported Agriculture”

[3]              AMAP: Association pour le Maintien d’une Agriculture Paysanne. Es como se denomina el modelo francés de Agricultura Sostenida por la Comunidad: http://www.reseau-amap.org/

[4]          https://www.viacampesina.org

[5]              http://urgenci.net/

[6]              IFOAM: https://www.ifoam.bio/

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